Yohanna M. Roa
Visual Artist

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“La tierra es plana”
Yohanna M. Roa / Exposición Individual

 

 

By Roció Cárdenas
Critica de arte

La tierra es plana es el título bajo la cual la artista colombiana Yohanna M Roa nos propone visibilizar una serie de aspectos ligados al mapa y a la imagen atada a ese lugar al que se hace referencia en una cartografía. La principal relación que veremos en este conjunto de obras visuales es un cuestionamiento continuo entre la imagen y el texto. Es decir, hay una serie de aspectos que no se dicen de primera mano, que Yohanna ha decidido poner en diálogo: imagen y cotexto. Teniendo en consideración que un cotexto es un conjunto de elementos lingüísticos que incluyen, proceden o siguen a una palabra y oración que pueden determinar su significado o su correcta interpretación.

La idea de un atlas siempre trae consigo imágenes. Actualmente los mapas son incluso interactivos y virtuales. Los recorridos que podemos hacer de ciertas ciudades y localidades nos permiten transitar como espectadores cómodamente sentados frente a una pantalla sin necesidad de movernos. La idea misma de que la tierra es plana, nos da abre paso a pensar en una representación antigua de la concepción de un mapa.

En los comienzos del diseño cartográfico -hacia el Siglo XV- la noción de lo que era un mapa era muy limitada. La cartografía como disciplina no tenía un contenido especializado y se confundía con el lenguaje fantástico propio de mitos, historias inauditas y fantasías que no estaban exentas de una imaginación desbordada. Así el arte contemporáneo requiere de una concepción de texto de referencia, de un modelo de discurso “a secas” tanto desde la perspectiva teórica como artística con la finalidad de cuestionar críticamente la realidad o las realidades que se proponen en cualquier mapa.

Considerando lo anterior las intenciones creativas y artísticas de Yohanna están ligadas a la capacidad de poner en duda disciplinas variadas como la antropología, la historia y la arqueología, desde las cuales tradicionalmente, las imágenes se integran a narrativas lineales en particular a la historia del arte, que se ha edificado a lo largo de los últimos 3 siglos.

Hay dos aspectos fundamentales que le interesan a Yohanna, en primer lugar el funcionamiento interno de las obras y en segundo lugar los procesos mediante los cuales interviene esos objetos (bordado, cocido, grabado, sellos de linóleo, lápiz entre otros) que muchas veces son libros, hojas sueltas, fotografías, reproducciones y grabados. Las intervenciones funcionan como comentarios que son en realidad dispositivos periféricos (de la imagen o del texto) lo que pretende al intervenirlos es sacar a flote información que no existía originalmente.

Es decir transformar imágenes vigentes (algunas de ellas en la historia del arte) y proponer un nuevo orden o dislocación con características lúdicas y arbitrarias. Por esta razón muchas de las imágenes con las que interviene libros de historia mediante bordados de alguna manera parecen absurdas: una casa, un cactus, una manzana, un pato, todas bordadas a punto de cruz y con hilazas de algodón en colores diversos.

Estas acciones de bordado construyen nuevos mapas sobre las imágenes; las puntadas y los bordados hacen referencia a un nuevo tejido propuesto cargado de otros sentidos posibles. Estos tejidos como todo producto de la capacidad humana, pueden observarse desde dos perspectivas: la perspectiva del procesos (la actividad de producir o comprender) y la del producto (el resultado de esas actividades). Además el tejido puede interesar desde el punto de vista de la totalidad (el cómo, el para qué emplea el bordado) o desde el punto de vista del entramado puntual (la microestructura de la historia del arte: la forma en que se articula, cómo se conectan ciertos relatos mediante partes menudas entre sí). La artista de esta manera puede seleccionar, según los hallazgos de su mirada y su experiencia el grado de complejidad de la nueva imagen, creada a partir de la intervención de sus bordados. Estos dechados de virtud, como antiguamente se les llamaba a los bordados domésticos, eran actividades propias de generaciones anteriores de mujeres que fueron educadas para ser esposas, madres, pero no artistas.

El bordado mismo es considerado como una manualidad. Por esta razón se vuelve interesante que Yohanna proponga puntadas y bordados intervenidos sobre libros de ciencia, de arte y de biología; las puntadas y los bordados toman el lugar de las palabras no pronunciadas interpeladas a través del lenguaje del bordado popular realizado por otras mujeres.

Sin embargo a pesar de las diferentes capas de sentido que adquieren las obras presentes en La tierra es plana; no podemos decir que existe una domesticación del mensaje artístico. Entonces es más bien un comentario desde ese lugar, desde el desplazamiento de los lenguajes reconocidos por el arte para generar mensajes. Yohanna pretende reconstruir la imagen presente en sus obras mediante la aguja y el hijo con el que atraviesa el papel. Bordar sobre páginas de una manera minuciosa con el propósito de reconstruir e interpelar la información presente mediante otro sentido a la obra y al discurso sobre el arte desde el cual provienen.

No hay simbolismos detrás del bordado. Puede ser elaborado a mano o a maquina sobre libros de arte, ciencia e historia caducos, viejos e irrelevantes. Libros que ya no valen debido a que la información que tienen ha perdido “veracidad”. De esta forma La tierra es plana se constituye como una serie de capas e intervenciones sobre superficies variadas.

Mapas que son congregados, unidos como si se tratara de una pangea o una unión de imágenes cartográficas que se vuelven de alguna manera cartografías de lo imposible.

Los seres humanos a lo largo de la historia nos hemos inventado las diferencias. Limites que a nivel territorial y simbólico se han ido construyendo. Podríamos hacer el ejercicio imaginario de llegar a todas partes caminando. Hay un asunto con la geografía, es decir con la importación de esas imágenes. Por eso hay mapas alterados o trastocados que nos dan otra posibilidad de situarnos en lugares ajenos.

Yohanna nos propone la posibilidad de buscar otros limites. De unir todo y evidenciar el proceso desde el acto creativo -¿de qué nuevas maneras se pueden recorrer estos territorios? Al abrir críticamente esta pregunta podemos pensar y caminar sobre otras formas de pensamiento del arte, transitando la memoria no solo individual sino colectiva.